NOTEBOOK

 

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Ando, camino, continúo, sólo por eso…-aún no rewards- entre nombres y apellidos, hambrienta. Subo y bajo escaleras metálicas, sorteo las mantas de los bolsos y las zapatillas, túneles rectos. Subrayo “easycodes” de colores, priorizo, los anoto en la misma agenda morada, la que utilizo como máquina del tiempo para poder encontrarme con vosotr2s,

aquí y ahora.

Para poder seguir escribiendo -otra vez me encuentro con la Escritora. 

Paseo desde hoy hacia atrás mientras espero sentada en un andén, páginas y páginas.

Desde hace más de un mes…desde hace 41 días, exactamente -desde que emito llamadas en un turno de mañanas, positivas y negativas, encima y debajo y cayendo cada uno de estos días de calor infernal -por una montaña rusa; desde la última entrevista, el último curso de formación, pasado el mes de prueba, etc.

Me fijo en algunos días en concreto, marcados, de sol extremo a la vuelta: lunes, jueves, con colores amarillos, señalados los principales, recuerdo sus voces, mientras me subo al primer vagón.  Algunas de aquellas voces programadas para más adelante, para cuando ellas terminaran con sus vacaciones porque no quise molestar, y también cientos de ilocalizables, buzones y contestadores, y un único “easycode” que regresaría en un par de semanas de Dubrovnik. 

Me esperarán – obligadas o impacientes, eso haré como que no lo sé -porque en realidad no lo sé.

¿Cuándo me asaltarán en mis nuevos recorridos, en qué estación del Metro de Madrid?: Suances- Pueblo Nuevo-Avenida de América…¿Con qué letras me sorprenderán los nuevos músicos de las esquinas?, ¿en qué transbordos?- ¿con qué intenciones?.

Nombres y apellidos y estrofas y argumentarios apuntados para el futuro, a la vuelta de muchas más páginas en blanco- quienes me recuerden mis pasos y esta experiencia vital en un call center; nombres y apellidos y fechas más o menos urgentes, deberes y tareas y un chingo de pendientes, contratos y fechas y entrevistas y pagos y recibos pendientes y hacienda, y muchas más anotaciones de la vida sedentaria, a la vuelta del calendario.

A finales de agosto,

así toco 2017. Y back to school!

Y la típica postal madrileña del oso y el madroño.

Mis queridos,

desde COMPASION, desde que regresamos , qué nos ha sucedido por esta nueva casa?

Centenares y decenas de llamadas, algunas breves y algunas demasiado largas, contactos continuos, inesperadas conversas en lugares oscuros: una única vez y también consecutivamente, y citas a ciegas con gente amable,

por todo el territorio nacional, por todos los acentos y errores.

Me entretuvieron más de un mes; estos últimos 41 días de verano- mis vacaciones: estuche de lápices de colores para los mandalas, el teléfono cargado de aplicaciones para encontrar curro, una botella de agua, ibuprofeno, paracetamol, un túper con comida y nuestra situación económica, terrible, foto a foto en el notebook.

Vacaciones en la montaña rusa, psicológicamente temblando, tachando las cuentas para poder llegar a fin de mes, así cada mes desde y todavía sin poder marchar, emigrar, partir…pues ahí la llevamos!. Todo en esta agenda morada, regalo de cumpleaños, que pesa ya toneladas.

Recién ahora que ya he regresado del pasado y he salido por la boca del Metro de Tetuán, que ya he atravesado por la mitad del solazo de la Plaza de la Remonta, me encuentro con los espacios que fui ahorrando para cuando llegara un día como el de hoy, espacios en blanco y mucha tinta, sin nombres ni apellidos…y tiempos que siempre terminan por llegar a esta casa. Thanks Lord. La fuente está a la sombra y un banco para escribir.

🙂


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COMPASION

COMPASION

Pobrecita, con lo que ella fue.

Todo se lo dieron de niña: los mejores colegios, las extraescolares, profesores particulares, viajes… Cómo viajaban y cómo gastaban. Y ahora viven hacinados en una habitación, todos juntos como animales. Como vivíamos antes, cuando las guerras.

Cómo pueden…

Pobrecita, pero aún es jóven. Puede salir de la cueva.

Pronto se nos pasa el arroz para casi todo y ahora que por fin ya es madre…ya no puede correr alocada. Hay que viajar de otra manera, con visados de trabajo, es otro nivel, el de mis hijos: ellos pueden irse a U.S.A y regresar, y tienen áticos en Moncloa.

Pero claro, ellos eligieron bien.

Si al menos ella se hubiera casado con alguien de provecho, con propiedades, con pisos y tierras, beneficiario de herencias por Galicia, o alguien que fuera más que ella…pero prefirió el amor como criterio, y eso no consigue posiciones, ni para ella ni para sus hijos.

La música, eso no sirve para nada, a quién le interesa. Pobrecita. Pobres niños descamisados, van descalzos, desnudos, sin futuro…No podrán soportar a las futuras pensiones. No habrá para todos, pero ellos son españoles.

-¿No crees?’. Tengamos compasión por ella y por sus hijos.

Amábamos a su padre, fue un buen hombre, viajamos juntos.

Le gustaba adelantarse al presente gracias a sus libros de exploradores, mapas, guías y planos. Viajaba desde el salón de su casa, meses antes del taxi al aeropuerto.

Fue increíble, nuestro road to California.

Pero no podemos tampoco ir de buenos y darles a todos ellos, pobres negritos, una educación: porque un día nos encontraremos junto a ellos, tirados en la calle, y no puede ser. Cada día viviremos peor.

Debería sentar su cabeza antes de que sea demasiado tarde, que ya no es una niña.

Debería haber obedecido, escuchado a sus padres, haber seguido por la vereda, porque si se hubiera quedado junto al clan…ahora lo tendría todo, como lo tienen mis hijos que no paran de gastar…Pero prefirió hacer lo que le dió la gana y prefirió improvisar, y ahora lo está pagando.

Pobrecita, lo que ha retrocedido…

– a la sociedad como mi madre.

COME BACK, please.

come back

La primera vez que se marchó de nuestro lado fue por pocos días, ni siquiera nos despedimos tanto, más allá de un¨Cuídate¨. ¡Nos veremos muy pronto! Unas palmaditas en la espalda y tres besos, uno por mejilla. ¨En corto iremos a por ella, al otro lado de la Cordillera¨. Nos estará esperando sucia, destartalada, silbando, satisfecha, muy cansada.

Bostezará hambrienta, sin nada en la mochila, y de nuestra mano al refugio, al calor de las mantas, debajo, a la cama.¨Buenas noches¨y un beso en la frente.¨Que descanses, que duermas bien, que dios te guarde¨.

Aún hoy recuerda, los aullidos de los lobos cuando la luna llena…

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La segunda vez quiso llegar más allá,

¿Aún más lejos?.

Eran mayores sus destrezas, ya había aprendido a correr, a trepar, a saltar, a descender, como cualquier mono de su edad. ¨Desde la Cordillera, atravesaré el desierto hasta la famosa Desembocadura, para ver el Horizonte en el Mar. Y aprenderé a nadar¨.

Y luego…

Ya sabía leer mapas y andaba con libros de viajes de aquí para allá, con cuadernos y sus letras, compañeras en los caminos. Muy sola.

¡Esta vez tardará algo más, necesitará ayuda, no podrá llegar tan lejos, ella sola!. Ya la segunda vez, pasaron algo de miedo…

Y algunxs vecinos nos preguntaban: Y cuándo es que regresa. ¿Porque regresa?

Sus madres me lo reconocieron in situ¨Fueron noches angustiosas delante de velas encendidas, cerca del teléfono, llorando por los altares de la casa, con las fotos de los padrinos y madrinas de las encrucijadas, los principales y sus casas, imágenes pegaítas frente al pecho, y en los altares¨.

¨No os preocupéis de más. Está todo controlado¨, aquella había sido la última frase, definitiva, un clavo al que agarrarse, aquella voz suya, entusiasmada! Y las lágrimas de las madres en un pañuelo, en un puño dentro de un bolsillo, porque no había nada seguro, más allá de un primer billete de tren, un ahorro previo, unas líneas trazadas, discontinuas, y algunos favores.

Finalmente la estación de partida y los kilómetros por delante, por recorrer. Aquella hazaña, si terminaba en el lugar y tiempo previstos, indicados, recomendados, por fin le permitiría ver su rostro reflejado en una moneda de la suerte. Tamaña era su ambición. Y escribiría su primer libro.

CUANDO LLEGAN LOS MONSTRUOS

Demasiadas, fueron, las noches fuera del refugio y muchos fueron los riesgos. Con pocos objetos en los bolsillos se viajaba ligero y correr era más sencillo, con una navaja en la riñorera, no estaba del todo más tranquila, pero…era mujer.

Quién había fallado…

¡Por qué no le gustará el pueblo! aclamaban los vecinos en los pregones de las fiestas.

Y luego no recuerda el patrocinio: Era una desagradecida. ¨Nos ha salido a tu abuelo¨, gritaba la madre al padre, y un largo etc lleno de todos los reproches en cada espera, cuanto más larga peores, entre comadres, en aquellas noches en vela, entre peleas y sollozos:

COME BACK, please.

Conforme ganaba el animal, parada a parada, la experiencia necesaria para mejorar su planificación, organización, para dormir en la calle entre cartones y pasar desapercibida, para la invisibilidad necesaria para la supervivencia, y a la vez entendía algunos mapas del metro, confeccionaba agendas con los papeles de las papeleras y escribía en servilletas de cafeterías nombres de lugares, en los idiomas básicos que le permitirían, la tercera o cuarta vez…viajar en largo, cruzar los Océanos en aviones.

Con una calma rápida para improvisar por cada cagada, muchas chanclitas después de Solentiname…El drama fue pasando de largo por delante de los nombres de las diferentes vías, donde se sentaba a escribir la postal que llegaba hasta la casa de sus padres, en forma de telegrama encriptado.

TELEGRAMA INTERNACIONAL

Ahí va de largo.

¡Por dónde es que anda! No podrá sóla, no podrá.

Tarde o temprano regresará para pedir ayuda, ya lo veremos.

Padrón abajo.

  • Continuará…

EXCEPCIONALIDAD

Anomalía, fallo técnico, interrupción, cortacircuito.

ALGO se desencajó. Se soltó, voló.

GAS

Alguien anda enamorado y yo persigo a ese ALGO. Pero no sólo eso…Con una linterna en la cabeza, ando sola, rastreando por debajo de las mesas, siempre con nuestros perros.

Olis meamos por el barrio y pisamos otras huellas. Por aquí ya hemos pasado! por la fuente, por el barro, me doy cuenta con ellos, cuando elevamos el hocico por encima de la atmósfera terrestre. Cada vez que giramos y regresamos al mismo lugar, misma esquina, mismo bar, mismo camarero. Pero quizás en un hilo diferente de la misma tela de araña.

Tan sólo unos instantes antes. Las partes, los integrantes, los componentes, se sueltan y flotan con las notas de un saxo sin gravedad.

Separada la madre de los otrxs, resguardada por sus pares de fieles guardianes. La Casualidad es siempre la señal, una de tantas, unas veces más sutil que otras, cuando hace su entrada en el guión.

Esta vez sonando desde bien lejos. Increíble.

Yo estoy al acecho, detrás de otras huellas, oliendo otros rastros. Tapada con un pasamontañas, cual policía rural, camuflada como un arbusto. Con una linterna en la cabeza y mierda de vaca en la cara. El tiempo se detuvo y la materia se desgrana. Nos miramos frente a frente, (es un instante o son años: telas de araña. Se aproxima una tormenta, se aproxima el trueno. Las burbujas de mi vaso vuelan detrás de un murciélago. Girando para volver al mismo lugar, como un reloj, como una órbita. Aha. Y es así como aprendemos. Fijándonos frente a frente, desde la misma frente.

Giramos alrededor de ALGO. Y yo persigo ese ALGO. Siendo Tierra, siendo Agua, siendo Burbuja, siendo Vaca. Y en nuestro recorrido ESTA maldita Casualidad.

HOLA, QUIERES PASAR, ENTRA. Te haremos un hueco en la casa.

ALEGRIA

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BIENVENIDOS CARACOLES!: TITIM, TOTETANES Y EL TERCERO.

DIA 1, lugar: Entrevista de trabajo, personal, después de dinámica de grupo y antes de aburrido curso de formación no remunerado. La entrevistadora es mujer y éste es su modo: “Ahora descríbeme brevemente algunos de tus peores defectos, claro está: Confesables”. Y de pronto se relame sin venir a cuento: “Máximo cinco”. Y a continuación, punto y seguido, antes de conceder la palabra al entrevistado: (que está bastante bueno, el detalle)… : “Hazlo como si estuvieras refiriéndote a otra persona, como si estuvieran fuera de ti”. En fin, acostumbrado como estaba a los ejercicios de gym de los responsables de RRHH.

DIA 1. 10:15 DE UNA MAÑANA EN SUANZES.

– “El hombre inteligente”, que es como a partir de ahora voy a referirme cuando me nombre a mi mismo, tiende a ser algo-muy crítico. Hombres y mujeres también lo son, claro. Utilizaré la x para referirnos a la persona humana, general sin género. Algo, muy…no sé qué criterio utilizar para cuantificar el tamaño del atributo, y en este punto lo querría consensuar con la entrevistadora. Preguntar, por si ella tuviera una regla.

– Y sincero también, lo cual a veces es un problema.

La entrevistadora apunta en una libreta para después, mirarle desde la cima. Mechones rubios en cascada. Por cierto, este cuento es así de vulgar y corriente, así como los perfiles psicológicos de los dibujos de encima de la mesa del contexto.

– Pese a ser algo-muy desconfiado, es también algo-muy ingenuo y se deja embaucar sin tanto pedo, o digamos, con mucha facilidad por una belleza rubia o morena, según se mire.

La entrevistadora suelta la libreta suavemente y vuelve a lamerse. El entrevistado obsesionado por el lenguaje no verbal de la entrevistadora.

– : “Algo”, entre 0 y 8. “Muy”, entre 8 y 10.  Así son los tamaños que manejo, quiero decir, manejamos…nosotrxs- la compañía. Te voy a poner un vídeo para que me apuntes (tatúes) las palabras que coincidan con tus expectativas.

-Este tipo de escenarios no han cambiado, en digamos: 40 años, seguimos impasibles ante las medidas.

– “LAS RUBIAS, OBVIAMENTE”, contesta “el hombre inteligente”. Tarde.

Porque los recursos humanos, como si eso fuera posible, siguen como lacayos absolutos las órdenes de la Dirección General: ¿dónde está la separación de poderes?, y ¿qué expectativas, las mías?. El entrevistado no sólo se plantea éstas y otras preguntas retóricas: “¿Acaso están vulnerando algún código deontológico, existen códigos éticos coorporativos transnacionales que puedan usar de guía toda esta gente?”, en silencio. Preguntas y respuestas. Ni tan siquiera en voz bajita; sino que mantiene una agradable conversación con la entrevistadora, que parece divertida, alegre.

Como la flor: La ALEGRIA, así se ha de llamar ella.

A sabiendas de que corre el riesgo de no superar la prueba de la entrevista personal, de no conseguir el tan poco deseado puesto de trabajo, mal horario, mal remunerado, lejos de todo lo que está al alcance de la mano, y de no llegar a fin de mes…

Tampoco llegará a asistir al aburrido curso de formación no remunerado.

Esto último sí se lo calla, por fin!. La entrevistadora mira de reojo su reloj de pulsera y de paso recupera la libreta del suelo, para terminar ásperamente.

: Estamos buscando un perfil como el tuyo. Ya te llamaremos. Y luego, no le llaman.

Imagina que los días 2, 3, 4, 5…etc son apenas variaciones de lo mismo, sin género. Son sólo números que recorren los calendarios de pared, sobremesa, agendas, diarios. X días que forman X semanas, que engordan meses y meses de: una y otra vez, idénticas preguntas que obtienen idénticas respuestas, en idénticos patrones de comportamiento, como seducción sin hormonas. Y que en una tarde de aquellas:

– Eres justo lo que necesita mi cliente!,

GUAUUUUUU

Y al día siguiente logra un asiento en las primeras filas en el famoso curso de formación, y se ahorra los adjetivos y comentarios, y así comienza a trabajar y piensa que su suerte ha cambiado. Los caracoles le visitan cada mañana y día a día son más, pegados a las persianas: TiTiM ToTeTaNeS…, números de todos los colores. Hermafroditas. Y el tercero!

Ahorita le encontraba sentido a la vida y a su existencia: creía en sí mismo, sin cambiar ni una letra: había llegado su momento, lo había sabido esperar, se había hecho más fuerte, y lo más importante: le querían…No por inteligente, y No por guapo, sino por quién era de verdad, y lo que había logrado, siempre fiel a sí mismo. Supo rehacerse, ser constante y coherente a la vez, malabarismos. Puso en práctica todas las cualidades positivas, habilidades que tantas veces explicó que le definían: trabajó en equipo, fue líder.

Pero duró poco.

Imagina que dos semanas después: le despiden, y que los días 5, 6, 7 y 8…son variaciones de despidos.

Ante el entrevistado, todavía hoy surgen múltiples dudas, que persiguen sus pasos por los rumbos del camino. Detrás, no delante. Obviamente se cuestiona, se critica, se acusa, y luego voltea el dedo índice para apuntar al sistema y dispara palabras obscenas que captura y encierra entre las paredes del cuarto de baño, por la seguridad de los pendejos como él.

Cada vez que se encierra en casa, como los caracoles, cada vez que se vuelve sedentario, como los demás, observa a sus vecinos enganchados frente a las pantallas, dentro y fuera de los trenes, incluso caminando por las aceras o pedaleando encima de bicicletas, también por las aceras. La locura!, la tecnología!, la ciudad!,

el progreso?, pocos ríen a carcajadas.

LA ALEGRÍA,

Si existen varios caminos para llegar arriba y algunos muertos, algunos-varios-muchos momentos para poderla alcanzar, pero una vez que pasa un tren hay que esperar al siguiente,

entre tanto: CASCADAS DE RIZOS rubios o morenos, según se mire,

DESDE LA CIMA.

No hay mañana

RUIDOS

Se despertaron por los sonidos metálicos del otro lado de la pared; la que separa la cabecera de su cama de los golpes. De eso iban las conversas en silencio entre los vecinos de la comunidad: quiénes habían alquilado aquel piso y quiénes serían los secuestrados.

Cada noche desde hacía varias, los mismos martillazos.

Habían revisado cada grieta de la muralla, cada entrada posible, afilado los cristales y cambiado las luces, comprado nuevas bombillas para terminar con el último escondite a oscuras: aquel lejano rincón del patio interior de la casa; deslumbrado a las palomas de las palmeras con las linternas, en rondas por parejas.

Sin éxito.

Ya no quedaban ninguna de las cañerías de cobre de las calderas, en ninguna de las casas vecinas, en toda la colonia entera. La suya sería la última. Temían por sus perros que por la noche dormían encerrados en la habitación de la abuela. Aguardaban la respiración, a sabiendas de que era una cuestión de tiempo…estaban acorralados.

Entonces, se cortaba la luz, sin motivo aparente.

Se miraban con ansiedad, corrían las cortinas y cerraban los candados detrás de aquéllas puertas, frágiles. A una pared de distancia entre el crimen organizado y la cabecera de su cama, trataban de conciliar el sueño, a pesar de los pesares.

SUDAFRICA

koisan

El café tiene el color de tus ojos, mezcla de subidón, vértigo y enamoramiento, y muchas ganas de ti, ¿cómo lo hacemos?.

K´IILKAB

Conversas entre YAAN y su mamá mientras descansan a la sombra de un árbol, sus espaldas encima de las mochilas, se quitan los calcetines y se limpian las botas:

– Esta patria es también para el agradecimiento, oh lord de patas, qué dolor de espalda… Esta sombra para pedir, rogar por quienes nos acogieron entre sus muros, por las madrinas y padrinos de los caminos, de las encrucijadas, por quienes encienden velitas y nos invitan a sus bodas, y extienden sus catifas ante nuestros pies descalzos:

¡Willkommen!, muchas ganas de veros de nuevo.

Un gran desafío para nuestra memoria, con el paso de los pasos, con el tiempo al tiempo.

Instantes por el mundo que nos agarran sin cámaras de fotos y sin teléfonos móviles, a través de las canciones que tarareamos juntas, una y otra vez, gracias a las rayas de los vinilos que recuperamos y a las agujas que aún nos quedan, entre las uñas de pies y manos, pero sobre todo a las vibraciones que habitan entre espalda y costillas.

Simplemente, a las ondas que permanecen entre nosotras.

AGRADECIMIENTO.

Porque…

Una capa más adentro del Planeta, mientras las conversas entre madres e hijos en la pradera, una vida unos grados más oscura porque el sol no llega a calentar y el magma queda aún a millones de kilómetros por recorrer…hay que acelerar la carrera para llegar antes de que sea demasiado tarde, levantarnos del suelo mojados y cansados y seguir corriendo con la mochila a cuestas, alejarse de los árboles hacia el centro de la Tierra, siguiendo el cauce del río hasta encontrar una cueva donde guarecernos.

De vital importancia. Antes de que aúllen los monos, llegar a un refugio de madera.

Una capa más adentro, objetos atrapados por los diferentes tamaños de la materia en mi interior como dardos acristalados, envenenados por mis lugares, venas, atascados, aferrados, entre las luces y las sombras que reflejo por las paredes de las cuevas como si fueran dibujos, siluetas. Piedras preciosas, pájaros contra cristales, manos negras, cocodrilos?, dientes, perros, lenguas, muertos…Por dondequiera que transitamos.com.

Gracias a esta luz que nos llega desde muy lejos, con ellas hasta los huesos rotos de nuestras entrañas, hasta las estrechas calles en cuesta que descienden de las montañas, por el carrer de Verdi hacia el mar, como las riadas cuando caen las gotas a millón, observamos.

Nos miro.

Te veo.

Trato de sacar hacia fuera los objetos grandes.

Los que no tienen dentro un espacio suficiente en un cuerpo tan pequeño, soplo por mi nariz hacia un pañuelo para ver si así los puedo convertir en mocos, licuar mis lugares en el cuerpo para expulsarlos al exterior, sacar de mí a quienes me estrujan en silencio, me carcomen, me implotan, tirando de una cuerda, accionan una herida de fuego, agudizan un dolor que llega en un carromato con todas nuestras cajas.

Todas juntas a la vez!, me esperan en la puerta, sonó el timbre?

Ongi etorri, papa.

-Mamasita, y cuándo fue lo de la tormenta?, y por qué aúllas?

Y Porque…

Entre nuestras manos los mapas geográficos de unos círculos concéntricos por cada una de las diferentes colinas de los DRAKENSBERG, y poco más. Como señalización para llegar a cualquiera de los refugios del recorrido, también marcados en los mismos papeles marcianos de color verde, blanco y rojo.

¿ Qué hacer? para interpretar…

-Aquello fue en Sudáfrica. De aquel viaje, sólo nos queda esta foto.

Cielos despejados al amanecer cada mañana hasta que las nubes traen tormentas y el cielo se pone a tronar y a lanzar rayos: A las montañas, a las rocas, a los árboles y a los ríos. Enfadado a lo bestia.

Sin ton ni son aúllan los monos y corren montaña abajo, tiembla la tierra cuando todavía el cielo duerme, cual despertador nos avisa de que debemos retomar el camino y dejar la gueva.

Dejamos de cantar.

Sin ton ni son miramos perplejos a nuestro alrededor, como sin entender nada, cuando un desconocido se nos acerca, nos agarra del pescuezo y nos carga para ponernos a salvo, un cualquier soldado de guerra, un cualquier desplazado por conflictos políticos, un nómada como nosotros. Esto es muy común en algunos continentes más al Sur del Desierto del Sáhara.

Nuestras sombras, gone with the wind.

Y el viejo relato sobre esta familia Khoi-san, por reescribir.

GIANT´S CUP TRAIL, DRANKENSBERG

PRECARIEDAD

PRECARIEDAD

Óotsilij

Noches y días sin poder parar, homeless, como planetas, sin poder agarrar un teclado, de aquí para allá, dentro de una almendra, en círculos alrededor de cuatro centros.

Como perseguidos tras La Diosa Fortuna, pero al parecer, dice la planta, estamos amarrando nuestras clavijas a la Tierra, la planta a la maceta, nuestras botas a estos terruños, de este desierto, en esta fría meseta.

Al parecer!

Llegamos en primavera y seguimos por aquí, no nos hemos marchado, y esTo de clavarnos por primera vez en mucho tiempo, de manera tan permanente, es algo para poder opinar, y nos da también para poder extrañar.

En una temporada, de nuevo en un nuevo asentamiento, XXXXXX, rodeadxs de otras casas, de otrxs vecinxs, bajo un cielo sin estrellas y frente a un nuevo horizonte detrás de las montañas, AYER nevadas, a lo lejos, cuesta arriba y cuesta abajo, bocaS abiertaS y bocaS cerradaS, pareS y sonrisaS todavía por caducar, ninguna ya por estrenar,

YA todxS.

¿Hasta cuándo?, Lucas!

Seguimos nómadas, ahorita urbanos.

Sin tantas de aquellas cosas que fuimos tirando por tantos hogares, patadas, y con tantas otras que nos dejaron detrás, las que nos fuimos encontrando por las encrucijadas,

Por los arcenes.

Se nos desdibujaron la Propiedad y la Nación, de paja, y todo lo que conseguimos con sudor y suerte, me lo imagino, también sudando, aullando desde el encierro forzado en húmedos almacenes cerca del mar, rodeadas de mosquitos, incesantemente amenazadas, tan tan tan lejos de aquí, y tan cerca de nuestra estima.

También ellas extrañándonos!

¿ Y por qué mamá?, + ¿por qué nos gritan?

= Porque también son ellas condición de la materia, y de la gravedad.

Y por qué NO,

bailando ellas, en otros guacamoles, amantes ellas, al compás de las olas frente al Malecón.

OPUESTOS;

Viejos amigos casándose, lejos también. Enhorabuena!, Felicidades, Emotoicono. Lejos nuestras fotos de aquel día 15 de Noviembre, bajo la torre de Gracia, muy cerca en nuestras estimas, a pesar de las distancias…Y nuevos contactos, nuevos personajes, nuevas identidades y el misterio detrás de las cortinas, cada amanecer, y nuevas páginas en nuevos libros aún por resolver, así es esTo…

del movimiento, del viaje, y del AMOR.

NOTORIEDAD

NOTORIEDAD

CHIIKPAJAL

Por primera vez voy a quitarme este antifaz y no voy a embellecer este post con adjetivos…y tampoco voy a dibujar con ninguna plantilla.

Lo que me pasa es que lo que creamos forma parte de nuestro proceso vital de aprendizaje una vez que ya no tenemos el tiempo de ir de nuevo a la Universidad. Un recorrido que es a la vez íntimo y público, humano; cada día tratamos de leer un ratito, de observarte otro ratito, de escucharte dos ratones, y así reflexiono sobre todo lo que no te entiendo, que es mucho.

Entonces, me pongo a escribir.

No es del todo un proceso autodidacta puesto que (Ella) forma parte de un colectivo, familia, herencia, manada, plural, y por tanto, gracias a todxs es que llegamos a cada uno de los destinos inciertos de cada parada y os visitamos en vuestras casas.

A veces, simplemente no, y descansamos en cualquier cuneta.

¿Para qué?

Caemos en múltiples engaños a lo largo y ancho de los arcenes, en algunas encrucijadas nos detenemos ante señales falsas, ingenuos, como cuando preguntamos por direcciones y nos aconsejan personas que sin tener ni idea, como autómatas, nos embaucan con sus dedos y palabras inciertas, y seguimos sus indicaciones.

¿Cómo saber quién nos dice la verdad?, sedientos por el polvo de la carretera.

Formamos parte de infinitos universos, reales y virtuales, en donde los espejismos son casi siempre complicados de reconocer, en el breve lapso de tiempo que nos permitimos para meditar, a lo largo y ancho de la semana. Se visten con ropa de marca y se mueven por la red como pez en el agua, mercaderes expertos en una ínfima singularidad que aislada de un contexto puede resultar atractiva.

Zanahorias por diferentes canales gratuitos a las puertas de la desesperanza y desesperación, seguimos detrás de ellas las pautas que nos aconsejan, en siete pasos básicos, cómo llegar al éxito.Para ganar notoriedad, para tener dinero, para que nos lean, para tener poder de influencia, para que sepan quiénes somos. Ególatras! No importa que no nos conozcamos, no importa seguir vacíos por dentro, no tiene que ver con el amor. Para rodearnos de likes en el universo virtual y de piropos en el patio, para que nos lluevan halagos facilones de completos desconocidos que nos alegren el día, a falta de abrazos sinceros, en el breve lapso de tiempo que la sociedad occidental, cual diapasón, nos marca.

En el instante previo a la muerte.

No hace falta ser original, ni ser auténtico, cualquiera puede alcanzar el orgasmo siguiendo recetas. Qué maravilla!

Sexo y notoriedad.

¿Es eso lo que le pedimos a los nuevos reyes magos, gurús online? Desde luego, a la vista está que lo deseamos sin esfuerzo, sin sudor y sin lágrimas, envuelto en papel de regalo y con olor a lavanda. Y le damos al botón que nos descarga un pdf.

Si escribir no fuera sólo el ejercicio físico del gimnasio para mostrar bíceps, como si a uno le fueran a vender en el mercado de esclavos…si fuera tan sólo de abrirse al mundo como las flores de los almendros, tan sólo en primavera, desde las vísceras. Si fuera día tras día, a paso lento, si construyera un mundo virtual, sagas y sagas y herencias de tinta y máquinas, indestructible…

Entonces, nos encontraremos, y no dependerá de google.

Será en el trabajo, en un mundo que nos necesita, en la puerta de tu casa, en la cima de una montaña, en el descenso del volcán…o tirados en una carretera secundaria sin gasolina ni gasolineras, nómadas sin conexión a internet. También yo trataré de aconsejarte con palabras de aliento, que a todxs nos pierde la notoriedad; resonarán contra tus muros: haz tu propio mapa o piérdete entre consejos ajenos, no importa.

Un sitio web WordPress.com.

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