SUDAFRICA

koisan

El café tiene el color de tus ojos, mezcla de subidón, vértigo y enamoramiento, y muchas ganas de ti, ¿cómo lo hacemos?.

K´IILKAB

Conversas entre YAAN y su mamá mientras descansan a la sombra de un árbol, sus espaldas encima de las mochilas, se quitan los calcetines y se limpian las botas:

– Esta patria es también para el agradecimiento, oh lord de patas, qué dolor de espalda… Esta sombra para pedir, rogar por quienes nos acogieron entre sus muros, por las madrinas y padrinos de los caminos, de las encrucijadas, por quienes encienden velitas y nos invitan a sus bodas, y extienden sus catifas ante nuestros pies descalzos:

¡Willkommen!, muchas ganas de veros de nuevo.

Un gran desafío para nuestra memoria, con el paso de los pasos, con el tiempo al tiempo.

Instantes por el mundo que nos agarran sin cámaras de fotos y sin teléfonos móviles, a través de las canciones que tarareamos juntas, una y otra vez, gracias a las rayas de los vinilos que recuperamos y a las agujas que aún nos quedan, entre las uñas de pies y manos, pero sobre todo a las vibraciones que habitan entre espalda y costillas.

Simplemente, a las ondas que permanecen entre nosotras.

AGRADECIMIENTO.

Porque…

Una capa más adentro del Planeta, mientras las conversas entre madres e hijos en la pradera, una vida unos grados más oscura porque el sol no llega a calentar y el magma queda aún a millones de kilómetros por recorrer…hay que acelerar la carrera para llegar antes de que sea demasiado tarde, levantarnos del suelo mojados y cansados y seguir corriendo con la mochila a cuestas, alejarse de los árboles hacia el centro de la Tierra, siguiendo el cauce del río hasta encontrar una cueva donde guarecernos.

De vital importancia. Antes de que aúllen los monos, llegar a un refugio de madera.

Una capa más adentro, objetos atrapados por los diferentes tamaños de la materia en mi interior como dardos acristalados, envenenados por mis lugares, venas, atascados, aferrados, entre las luces y las sombras que reflejo por las paredes de las cuevas como si fueran dibujos, siluetas. Piedras preciosas, pájaros contra cristales, manos negras, cocodrilos?, dientes, perros, lenguas, muertos…Por dondequiera que transitamos.com.

Gracias a esta luz que nos llega desde muy lejos, con ellas hasta los huesos rotos de nuestras entrañas, hasta las estrechas calles en cuesta que descienden de las montañas, por el carrer de Verdi hacia el mar, como las riadas cuando caen las gotas a millón, observamos.

Nos miro.

Te veo.

Trato de sacar hacia fuera los objetos grandes.

Los que no tienen dentro un espacio suficiente en un cuerpo tan pequeño, soplo por mi nariz hacia un pañuelo para ver si así los puedo convertir en mocos, licuar mis lugares en el cuerpo para expulsarlos al exterior, sacar de mí a quienes me estrujan en silencio, me carcomen, me implotan, tirando de una cuerda, accionan una herida de fuego, agudizan un dolor que llega en un carromato con todas nuestras cajas.

Todas juntas a la vez!, me esperan en la puerta, sonó el timbre?

Ongi etorri, papa.

-Mamasita, y cuándo fue lo de la tormenta?, y por qué aúllas?

Y Porque…

Entre nuestras manos los mapas geográficos de unos círculos concéntricos por cada una de las diferentes colinas de los DRAKENSBERG, y poco más. Como señalización para llegar a cualquiera de los refugios del recorrido, también marcados en los mismos papeles marcianos de color verde, blanco y rojo.

¿ Qué hacer? para interpretar…

-Aquello fue en Sudáfrica. De aquel viaje, sólo nos queda esta foto.

Cielos despejados al amanecer cada mañana hasta que las nubes traen tormentas y el cielo se pone a tronar y a lanzar rayos: A las montañas, a las rocas, a los árboles y a los ríos. Enfadado a lo bestia.

Sin ton ni son aúllan los monos y corren montaña abajo, tiembla la tierra cuando todavía el cielo duerme, cual despertador nos avisa de que debemos retomar el camino y dejar la gueva.

Dejamos de cantar.

Sin ton ni son miramos perplejos a nuestro alrededor, como sin entender nada, cuando un desconocido se nos acerca, nos agarra del pescuezo y nos carga para ponernos a salvo, un cualquier soldado de guerra, un cualquier desplazado por conflictos políticos, un nómada como nosotros. Esto es muy común en algunos continentes más al Sur del Desierto del Sáhara.

Nuestras sombras, gone with the wind.

Y el viejo relato sobre esta familia Khoi-san, por reescribir.

GIANT´S CUP TRAIL, DRANKENSBERG

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