– a la sociedad como mi madre.

te-enseno-nuestros-productos-de-nuestras-tierras-productos-de-mar-y-de-tierra

¿Que mis sueños no tengan que ver con alcanzar un estatus social es lo que me reclamas, me criticas?. No te entiendo. Me lo dices con mucha frecuencia, cuando me señalas. ¿Lo que somos como familia está en guerra con lo que me enseñaste? Y te entristeces.  Pues sinceramente, estas preguntas que no son las tuyas, no te las puedo contestar yo.

No tengo idea de la intención que os llevó a alimentar nuestras carreras profesionales. Ir a la Universidad era nuestra obligación, incuestionable, lo que haría que tuviéramos una vida mejor, y lo dimos por supuesto. No es hasta ahorita que me cuestiono si también era una elección materialista, como el coche o la lavadora, la ropa o la comida, con vistas sólo a mejorar en la escalera, subir, crecer, triunfar, ganar mucho dinero. Un arma de doble filo, parece que fue lo de viajar al extranjero con una beca, o una de destrucción masiva, porque aquel momento vital mío, parece ser la frontera. Lo que para mí fue la primera experiencia emancipadora, para ti, por lo que me tú me explicas, sólo tuvo que ver con los números rojos de tus tarjetas.

Y así hablamos los poetas contra los muros del capitalismo.

Lo que es complicado es construir alas para volar, enseñar a volar, disfrutar de las vistas y del riesgo, con el viento a favor; y seguir pensando como un  caracol. Si existió un plan para mi y fracasó conmigo porque no he conseguido llegar a un punto y coma, o a un punto y seguido…puntos suspensivos, porque no me rodeo de tus comodidades ni acudo a tus médicos, porque soy una perdedora, porque cuando te pido ayuda tengo que escuchar que no sé atender bien a mis hijos, y bajo la cabeza para recibir de ti dinero. Cuando me hablas a la ligera sobre abandonar a mis perros, que ya es “no entender nada”, pero por “no querer escuchar”, por no saber amar de otra manera, por tantas otras fronteras y prejuicios, cuando nos señalas como familia y me regañas para que tus nietos no caminen a cuatro patas, como mis hijos, te recuerdo:

-Era vuestro plan, tu plan.

“Quien diga que me quiere que me lea bien”.

La razón material se impuso a golpes a ¿la sinrazón, la pasión, la imaginación, la afección?La comodidad mató a la ética y el estatus acosa a la solidaridad, eso me temo. La guerra a la paz. Yo me pregunto: ¿tenemos inquietudes?, ¿utopías?, ¿obligaciones?, ¿compromisos?, ¿responsabilidades?, o sólo drogas y teléfonos y bolsos y llaves y documentos…y yoga!

“Nuestro compromiso es gerundio, somos práctica y somos vida”- A la sociedad como mi madre.

Un sitio web WordPress.com.

Subir ↑