PRECARIEDAD

Óotsilij Noches y días sin poder parar, homeless, como planetas, sin poder agarrar un teclado, de aquí para allá, dentro de una almendra, en círculos alrededor de cuatro centros. Como perseguidos tras La Diosa Fortuna, pero al parecer, dice la planta, estamos amarrando nuestras clavijas a la Tierra, la planta a la maceta, nuestras botas…