EXCEPCIONALIDAD

Anomalía, fallo técnico, interrupción, cortacircuito.

ALGO se desencajó. Se soltó, voló.

GAS

Alguien anda enamorado y yo persigo a ese ALGO. Pero no sólo eso…Con una linterna en la cabeza, ando sola, rastreando por debajo de las mesas, siempre con nuestros perros.

Olis meamos por el barrio y pisamos otras huellas. Por aquí ya hemos pasado! por la fuente, por el barro, me doy cuenta con ellos, cuando elevamos el hocico por encima de la atmósfera terrestre. Cada vez que giramos y regresamos al mismo lugar, misma esquina, mismo bar, mismo camarero. Pero quizás en un hilo diferente de la misma tela de araña.

Tan sólo unos instantes antes. Las partes, los integrantes, los componentes, se sueltan y flotan con las notas de un saxo sin gravedad.

Separada la madre de los otrxs, resguardada por sus pares de fieles guardianes. La Casualidad es siempre la señal, una de tantas, unas veces más sutil que otras, cuando hace su entrada en el guión.

Esta vez sonando desde bien lejos. Increíble.

Yo estoy al acecho, detrás de otras huellas, oliendo otros rastros. Tapada con un pasamontañas, cual policía rural, camuflada como un arbusto. Con una linterna en la cabeza y mierda de vaca en la cara. El tiempo se detuvo y la materia se desgrana. Nos miramos frente a frente, (es un instante o son años: telas de araña. Se aproxima una tormenta, se aproxima el trueno. Las burbujas de mi vaso vuelan detrás de un murciélago. Girando para volver al mismo lugar, como un reloj, como una órbita. Aha. Y es así como aprendemos. Fijándonos frente a frente, desde la misma frente.

Giramos alrededor de ALGO. Y yo persigo ese ALGO. Siendo Tierra, siendo Agua, siendo Burbuja, siendo Vaca. Y en nuestro recorrido ESTA maldita Casualidad.

HOLA, QUIERES PASAR, ENTRA. Te haremos un hueco en la casa.

CAMINAR,

caminar-xiimbaj

Aquel día decidieron caminar mucho.

XIIMBAJ.

Caminaron mucho durante 7 días sin parar por las cordilleras de Lesotho. Fueron los primeros pasos, los del primer par necesario. Y un poco después, de la barriga de la mujer nació la abundancia con cabeza de berenjena, del segundo par, el segundo de los varones, el elegido…Y caminaron mucho por donde el águila se encontraba a la serpiente encima de un nopal sobre la laguna, la ciudad marcada con una x en los mapas de sus libretas de viajes: atravesaron las autopistas en horas punta hasta donde habitan las ardillas, justo cuando el primero de la cuarta generación d’Amadores decidía sus propios pasos, chistosos pasos de rumba entre la gente que va y viene…Caminaron lo más lejos que les llevaron sus PROPOSUEÑOS, a escasa velocidad, agarraditos de la abundancia. Acumularon lo que les cupo entre sus manos y crecieron para tener más manos, bordeando las orillas; Y más primos y más hembras. Y después, entre los libros de las estanterías de la biblioteca de la primera planta de la casa del abuelo, hasta un sofá de dos plazas duras en aquella habitación sombría donde ocuparon tres maletas abiertas. Atravesando el horizonte, aquel día decidieron lo insólito! El desafío de la transformación de solteros citadinos rodeados de individuos bajo tierra, a familias nómadas con arcos y jarras para la caza y las moneditas, una aventura de sedentarios a nómadas. Yo me encomiendo a tí, virgen de las andanzas!, susurraron mientras el primer caballito de MEZCAL añejo. Y a la vez, se besaron, una vez más, una última?…Caminaron la locura de crecer hasta el segundo par, completamente innecesario. 9 lunas después, entre mantas, bordeaban la otra orilla, saltaban rocas cuando todo se hizo lo más pequeño que nunca imaginaron, del tamaño de una cuadra por la sombra, la distancia corta del airecito del ventilador rotatorio en movimiento, de la silla de la abuela al agua de sandía que se enfría en el refrigerador. Llegaron al lugar! , pero…con un bebé entre sus brazos prosiguieron el camino, por delante de sus pasos. Salieron de la casa, los perros corrieron a por las bolsas de basura mordidas de los vecinos, expandieron sus desperdicios, ensuciando las calles del fraccionamiento, hacia el mejor de los mundos posibles para dos burgueses, come mierda de ciudades. Gritos y más gritos desde las palapas de la plaza por los caminos de piedra hasta la rotonda donde la parada del colectivo.

Jet Lag, así se hace llamar

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