NO HAY MAÑANA

Se despertaron por los sonidos metálicos del otro lado de la pared; la que separa la cabecera de su cama de los golpes. De eso iban las conversas en silencio entre los vecinos de la comunidad: quiénes habían alquilado aquel piso y quiénes serían los secuestrados. Cada noche desde hacía varias, los mismos martillazos. Habían…