PLACERES DE UNA VIDA TRANQUILA
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PLACERES DE UNA VIDA TRANQUILA

PLACERES DE UNA VIDA TRANQUILA

PLACERES DE UNA VIDA TRANQUILA 3

Un sábado cualquiera-El desayuno

3. Ir al mercado a por un saco de naranjas, unos mangos, aguacates, plátanos macho, quesillo y huevos. Lavar y exprimir las naranjas para el jugo, abrir el congelador para vaciar el hielo en dos litros de horchata de arroz, y servir el café de Chiapas mientras amasamos las tortillas con las palmas de las manos. Las giramos para redondearlas, antes de tostarlas en el comal, mas o menos finas, mas o menos perfectas, algunas se nos inflan, sinónimo de casamientos venideros. Untar la salsa roja de tomate y chile, rayar el queso, cortar los aguacates y calentar la olla de los frijoles, la que descansa permanentemente sobre los fogones, y acompaña la cocina cuando todos estamos en la imprenta o descansando. Picar los plátanos, mangos, papayas, manzanas, peras, sandía y melon y servir en la ensaladera mientras suenan algunos tracks del rey del blues, homenajeando a BB King. Encender el ventilador para espantar la calor y a unos cuantos moscos nacidos de las últimas lluvias, y sentarnos juntas a desayunar nuestras primeras picadas, mientras charlamos y sudamos, y bebemos seguido y nos turnamos para vigilar a Yaan, Lucas, la Negra y Toner.

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